Después de un periodo largo sin utilizar la piscina durante la temporada de invierno, de bajas temperaturas, viento zonda, y de algunos microorganismos que se han ido incorporando (hongos, algas, baterías, entre otros) es necesario ocuparse y trabajar en la recuperación del agua.

Para que la tarea resulte más sencilla es fundamental haber hecho un “invernaje” correcto, pero si no lo has hecho no te preocupes, siempre hay soluciones. Si dispones de un filtro grande y potente podrás limpiar la piscina de manera más sencilla. Si no lo tienes, posiblemente tengas que vaciar el agua de la piscina y volverla a llenar.

De todos modos con invernaje o sin él, solo el equipo de filtración no va a ser suficiente para eliminar todas las bacterias y suciedades. Esto significa que también tendrán que utilizar procesos manuales de filtración y químicos. A continuación les contaremos sobre cada paso.

  • 1. PROCESO MANUAL. Lo normal es que el agua presente un color verde, aunque más que el agua son también las paredes y el suelo. Para comenzar, antes de echar algún producto químico, lo primero que habrá que hacer es limpiar el fondo con un barre fondo. Cuando hayamos quitado lo más sucio del fondo, el nivel del agua de la piscina habrá bajado unos 20 cm. Ahí es el momento ideal de limpiar la superficie y las paredes con una esponja. Cuando hayamos sacado la mayor parte de la suciedad del suelo y habiendo rascado las paredes, tendremos el agua sucia y turbia por las algas desprendidas y por la suciedad en suspensión. Entonces llenaremos la piscina por ¾ partes de la boca del skimmer. 
  • 2. FILTRACIÓN. Con la piscina llena de agua, pondremos el motor en marcha entre 6 y 8 horas para que filtre toda la suciedad en suspensión. Como se harán varios contralavados en poco tiempo por la cantidad de partículas que pasarán por el filtro tendremos que ir agregando el agua que se irá perdiendo. A medida que el agua empiece a estar más limpia los contralvados serán menos continuos y mediremos el nivel del pH del agua hasta que llegue al 7.2, de esa manera los productos que luego echemos tendrán más eficacia.
  • 3. PRODUCTO QUÍMICO. La filtración elimina las partículas pero no desinfecta el agua, para eso usaremos productos químicos. Una vez con el pH en valores cercanos al 7,2 y con el filtro en marcha, procederemos a añadir cloro o un recuperador. Esto le aportará al agua de la piscina de una forma rápida el cloro que necesita. Pasadas un par de horas mediremos el pH y el cloro para ajustar los valores. El del pH entre 7,2 y 7,4 y el cloro 0,5 y 1,5 mg/l. Cuando lleguemos a los niveles necesarios de cloro pondremos un alguicida para prevenir que las paredes estén resbaladizas y verdosas.

Si después de un par de días filtrando y con los niveles de pH y cloro correcto el agua no está cristalina, es porque hay macropartículas en suspensión en el agua que, gracias a su poco peso y tamaño, no se depositan en el fondo ni pueden ser retenidas por un filtro de arena, dando un aspecto turbio y poco transparente.

Si esto sucede usaremos un floculante que cumple la función de aglutinar o “juntar” esas macropartículas. Al unirse, el tamaño será mayor y se depositarán en el fondo de la piscina, que con un limpiafondos se podrá sacar con mayor facilidad. Es importante usar floculante con la medida correcta en relación a los litros de la piscina, si nos pasamos el agua se quedará con un color blanquecino.